Para inflar la burbuja progresista de Marcelo Ebrard, primero había que convertir a Peña Nieto en el retorno del viejo régimen generando un falso efecto dramático que de final y alternancia a la transición mexicana siempre en clave oligárquica
Reporte Web
La batalla de los falsos opuestos: ni progresismo ni autoritarismo
El escenario para la gran coalición que Marcelo Ebrard anunciara este lunes 10 de octubre, y lleva insinuando desde hace meses, sólo puede ser aceptado por la base electoral de izquierdas si existe la percepción de un peligro mayor que obliga a unir fuerzas con el adversario de ayer. Es decir una horrible amenaza que puede destruir la vida democrática y abortar la inacabable transición mexicana: el regreso del PRI y la coronación de la casta política del Edomex que nunca tuvo el poder central en todo el siglo XX
Marcelo Ebrard haciendo amigos
Y para que esta percepción de peligro ominoso fuera posible, se necesitó una manipulación de percepciones a gran escala. En un caso de ingeniería mediática sin precedentes, hubo un primer paso imprescindible: se infló una burbuja llamada Enrique Peña Nieto que como bien señala Jenaro Villamil será víctima natural de la mercadotecnia que pagó a raudales. Tres grandes trampas señalan la debilidad del PRI vencedor y su gallo intocable, tal y como señala Villamil:
1. En primer lugar, “asume que competirá en condiciones de amplia ventaja, gracias al bombardeo demoscópico que pretende convencernos de que la candidatura del ex gobernador del Estado de México no sólo es inevitable –dada su amplia ventaja frente a su otro contendiente, según las encuestas que nos bombardean los “medios amigos” de Peña Nieto- sino que el mismo triunfo de él como abanderado del PRI en el 2012 esprácticamente un hecho.
2. En segundo lugar “Peña Nieto confunde una vez más la expresión orquestada de apoyo de los suyos, de sus simpatizantes y de sus empleados en el Estado de México, y la innegable popularidad mediática que ha construido de la mano con Televisa y sus asesores, con la capacidad de convencer a quienes critican su estilo, su exceso de mercadotecnia y su ausencia de propuesta para un país que pretende culminar una transición democrática.}
3. Y en tercer lugar, el ex gobernador del Edomex “aún no ha articulado un mensaje y un proyecto claro, convincentes, para decirle a su electorado (no a los “encuestados” ni a los puntos de rating) por qué quiere ser presidente, cuál es su visión del sistema político, cuál su propuesta para sacar al país de la “tormenta perfecta” que ha vivido en estos últimos años (crisis de seguridad, crisis económica y crisis de expectativas).
Peña Nieto es una burbuja especulativa alimentada por el convenio publicitario con Televisa y la retroalimentación de los medios tradicionales y su destino puede estar tan marcado como el de su antecesor en la gubernatura mexiquense, Arturo Montiel. Basta leer las declaraciones que dio Montiel tras su reaparición pública en marzo del 2011 para ver el destino que le espera al nuevo ídolo mexiquense.
Andrés Manuel López Obrador (AMLO) llevaba ventaja sobre Felipe Calderón; con mi presencia, la candidatura panista no tenía viabilidad. Yo podía derrotar a AMLO y a Felipe Calderón, Madrazo era un candidato “a modo”, con un PRI atomizado en feudos estatales y sin la confianza en las organizaciones populares.
Por estas razones, se filtró la información sobre mi supuesta corrupción y se aprovecharon de la ambición de Roberto Madrazo para canalizarlas. A través de sus empleados, Madrazo colocó en manos de los señores Víctor Trujillo y Carlos Loret de Mola la información de que yo había hecho depósitos irregulares por 35 millones de pesos y que contaba con una riqueza personal inexplicable.
Estas informaciones creo que provenían de dos lugares: la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Hacienda; venían de acusaciones hechas cuando fui candidato al gobierno del Estado de México; en ese entonces, afronté un juicio que gané a la Secretaría de Hacienda. Nunca pensé que “alguien” extrajera las actas de la secretaría tergiversando la realidad de los hechos. Esta circunstancia me hizo pensar que los documentos oficiales que salen de una dependencia pública como Hacienda debieron haber sido autorizados desde los más altos niveles del gobierno, como la Presidencia de la República. Por otra parte, existen grupos de monitoreo que procesan información que es usada o puede usarse como un instrumento para espiar a enemigos y adversarios políticos.
La diferencia es que esta vez Enrique Peña Nieto no será fusilado en la precampaña porqué el simulacro electoral del julio del 2011 necesita un villano-cacique aterrador que obligue a la clase media aspiracional a cerrar filas alrededor de un alianza salvadora. El mal esta vez será el ogro priista y en segundo lugar AMLO como agente provocador que fuerza la división de la izquierda y trabaja casi públicamente para el viejo orden.
De hecho, el conjunto de tópicos usados en la campaña negra contra Andrés Manuel López Obrador en la primavera del 2006 tocaban los temores más íntimos de las clases populares y las arruinadas clases medias aunque se basaran en flagrantes omisiones y medias verdades. La demonización del Peje y el trauma que supuso para la democracia electoral pueden aplicarse a mayor escala contra el propio PRI. Un solo ejemplo de reciclaje creativo. Vean este spot y piensen si no podría aplicarse al operador por excelencia de Peña Nieto, el ex gobernador de Coahuila Humberto Moreira:;
Las guerras ficticias del 2012; una conclusión lógica
Desaparecidos el complejo autoritario que fue por setenta años el régimen priista, convertido México en democracia oligárquica bajo control empresarial, la vuelta del dinosaurio que acabará con las libertades es un mito sin sustento pero el imaginario popular se activa fácilmente si llega una cascada de comerciales con la abyecta cara del monstruo: panzones, chacales, coyotes, porros, sicarios, rateros volviendo en manada a Los Pinos para destruir la incipiente democracia. Este chip integrado en la conciencia mexicana sólo puede ser activado mediante la percepción que el PRI es demasiado fuerte. Demasiado peligroso, Gracias a Televisa y a la fácil victoria de Eruviel Ávila en las elecciones mexiquenses, ¿Quien dudará por un momento que percepción es realidad?
Barney, el joven dinosaurio priista
Enrique Peña Nieto es el joven Barney que llevaría de vuelta a Los Pinos un sistema de poder y corrupción ya difunto. El regreso del viejo régimen que supo resumir este cachorro del antiguo régimen de nombre Marcelo Ebrard. No será difícil creer tan fácil percepción: Los numerosos expedientes de su administración y de su vida personal quedarán expuestos a partir de su nominación en febrero del 2012 mientras su seductora imagen explotará al ritmo del horror que sentirán las clases medias con las palabras-tabú: Atracomulco, Hank Rhon, narco, secuestros, robos de coches, feminicidios, etc, etc…
Todos unidos contra Peña Nieto
Y en este gran juego de percepciones es donde entra Marcelo Ebrard como candidato in pectore de la coalición PAN-PRD. Ante dos opciones caducas -el populismo de AMLO y el autoritarismo de Peña Nieto- este tecnócrata priista quiere captar el voto útil tal y como Vicente Fox Quesada hizo en el 2000. Pero en un país inclinado al abstencionismo, el cinismo y el valemadrismo y siendo Marcelo Ebrad un hombre sin pegue ni popularidad real
Ahora bien, la pregunta inevitable es ¿Puede funcionar la coronación de Ebard como salvador de la democracia mexicana?
Nosotros no somo oráculos pero sabemos lo que todo el mundo sabe: que Manuel Camacho Solís hizo todo lo posible para que la campaña de Alejandro Encinas en Estado de México fuera un fracaso rotundo. Abandono que Calderón aplicó también a su supuesto gallo panista, Luís Felipe Bravo Mena. El objetivo se cumplió con creces. Agotado el discurso democrático, sin posibilidad de vender otro change we can trust, el final lógico de la transición mexicana -la alternancia del centro-derecha al centro-izquierda- debe santificarse con una elecciones limpias y a poder ser concurridas donde se arme la última batalla publicitaria que aún queda en la agotada chistera de los simulacros nacionales.
¡A qué gallo elegirá el jefe del corral?
La coalición de todos-contra-el-PRI daria al complejo PAN-PRD el control del estado mexicano -gobierno federal y gobierno defeño- mediante una ardid publicitaria que se usó hace 11 años. Se trata de activar el miedo al pasado pero añadiéndole un nuevo aliciente: el cumplimiento de la alternancia política aunque sea mediante un gobierno de coalición. Insistimos en un dato que no debe pasar desapercibido. Intelectuales que daban por seguro el regreso del PRI a Los Pinos e inflaban las acciones de Enrique Peña Nieto en la bolsa de las percepciones, descubrían este 10 octubre que las coaliciones podrían dar luz a una “democracia constitucional“.
Sociedad civil ¿al servicio de quien?
Los movimientos ciudadanos -grupos empresariales y presunta sociedad civil- que han armado el petate de la reforma política ya son parte de este gran juego mediático pero una sola cosa es cierta entre tanto humo mediático: el miedo al dinosaurio está instalado y listo para ser activado mientras en la misma operación política se pretende liquidar por siempre a Andrés Manuel López Obrador incluso en su principal feudo, la Ciudad de México. Los grandes empresarios, el oligopolio mediático y Washington tienen candidato, plan y estrategia. La percepción se está haciendo realidad y sólo falta que la mecha prenda para que de nuevo el gran circo electoral empiece a rodar y tod@s nos pongamos a bailar como pulgas enloquecidas.
Democracia contra Autoritarismo. Burbuja contra Burbuja. Y al fnal ganan los mismos: Azcárraga & Slim.

Pingback: Bitacoras.com