Viernes, 1, sí fue un día excepcional en Madrid. Sin previo aviso, sin que nadie imaginara, cayó la cúpula mafiosa más odiada de España, es decir la junta directiva de la Sociedad General de Autores de España, que tenía sus tentáculos extendidos desde las peluquerías hasta la red, siempre bajo eterna protección gubernamental, y había hecho del cobro de derechos de autor una industria de extorsión permanente a todos los españoles.
Tras horas de registro en la sede de la SGAE, la Guardia Civil detuvo a a su presidente, el capo di tutti capi, Teddy Bautista y a otras ocho personas, en el marco de la Operación Saga llevada a cabo a instancias de la fiscalía anticorrupción. Al parecer Bautista tendría conocimiento de la apropiación indebida hecha por esta sociedad aunque ciertos amigos de la prensa siguen diciendo que no habría participado en el desvío de fondos. Otro de los detenidos por los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil es José Luis Rodríguez Neri, director de la SDAE (Sociedad Digital de Autores de España) que fue el instrumento principal de desvío de fondos. Las detenciones fueron ordenadas por el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, tras la incautación de abundante material por parte de los agentes. Además de la sede central de la SGAE, otros edificios de la entidad y domicilios particulares fueron objeto de registros en Madrid, Cádiz y Segovia.
El juzgado central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, que dirige el juez Pablo Ruz, enfocó su investigación sobre José Luis Rodríguez Neri (director general de la Sociedad Digital de Autores de España (SDAE), el 100% de cuyo capital es propiedad de la SGAE), por el presunto desvío de decenas de miles de euros a empresas de su propiedad. La trama habría sido encauzada a través de Microgénesis, principal contratista de la SDAE, de la que Rodríguez Neri fue presidente y consejero delegado, además de formar parte de la Junta Directiva de la SGAE entre 2000 y 2007. Rodríguez Neri fue puesto al frente de SDAE por designación directa de Teddy Bautista, pues era hombre de su entera confanza. Esto, unido al control que sobre la entidad ejerce Bautista, hace pensar a los investigadores que es difícil que este desconociese las actividades de Rodríguez Neri. En plata, si Rodríguez Neri habla o lo hace cualquiera de sus subordinados toda la mierda saldrá a flote y el capo di tutti capi no se salvará de la prisión.
La sede de la SGAE sigue cerrada y los guardias civiles impideron la entrada a cualquiera, incluso a los trabajadores de esta sociedad depredadora que hizo del canon por copia una forma de vida más allá de cualquier límite tolerable. La larga lucha de la sociedad civil contra el uso y abuso del derecho de copia, que tuvo destacados episodios en la movilización contra la ley Sinde, llegó a su fase judicial tras una denuncia de la Asociación de Internautas, la Asociación de Usuarios de Internet, la Asociación Española de Pequeñas y Medianas Empresas de Informática y Nuevas Tecnologías (APEMIT) y la Asociación Española de Hosteleros Víctimas del Canon (VACHE) realizada en 2007. Estas asociaciones denunciaban que los directivos de la SGAE habían creado una trama de empresas filiales para desviar fondos. Y resultó que lo que no se pudo en el ágora política tuvo su camino en el ámbito judicial.
Una bella y fulminante acción de la fiscalía anticorrupción en el mismo día en que la SGAE comunicaba que sus socios habían ratificado a la actual junta directiva en otras elecciones gremiales amañadas. Pero esta vez la intocable junta de los divinos depredadores celebrará su poder en los calabozos de la Guardia Civil. Y eso, se mire por donde se mire, si es una gran notícia.
En Pateando Piedras celebramos y esperamos que esta vez el CAPO DI TUTTI CAPI pase una buena temporada entre rejas y que el resto de sus súbditos nos liberemos de su feudalismo canónico !

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