Autosugestión y engaño; 81 % de mexicanos dicen ser de clase media

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Gabriel Careaga fue uno de los mejores sociólogos mexicanos. Además de un notable investigador social, este académico de la UNAM dejó algunas de las mejores crónicas de las ilusiones y las paranoias de la clase media que emergió del desarrrollo estabilizador nacido en  1940 con la sustitución de importaciones detonada por la II Guerra Mundial. Mitos y fantasías de la clase media mexicana, publicado por Editorial Joaquín Morit en  1977 sigue siendo un clásico imprescindible para entender  el universo mental de un grupo que tras treinta años de crisis permanente es una mera proyección.

Proyección y percepción wannabe que un reciente estudio de la consultoría De la Riva Group pone en perfecta medición estadística: 81% de los mexicanos creen ser de clase media pero este término sólo aplica para dos segmentos, uno integrado por personas con ingresos familiares de 13 mil 500 a 40 mil 599 pesos mensuales y ¡otro grupo de gentes con recursos que ascienden a un rango de 40 mil 600 hasta 98 mil 499 pesos al mes. Sólo 35.8 millones de los 112.3 millones entran en esta categoría. El resto pueden imaginar lo que quieran pero siguen siendo pobres y proletarios.

Curiosamente, lo que la investigadora Priscila Arámburu dijo en sus conclusiones de este reciente estudio se parece notablemente a lo que describía Careaga hace ya cuatro décadas:

“La clase media se encuentra entre dos fuerzas que generan presión y contraste entre los niveles socioeconómico, ellos sienten que jalan a los de abajo y empujan a los de arriba, que conocen las dos caras de la moneda y son termómetro de bienestar social del país, pues como se sienten ellos, así se siente México”

La fuera oculta de las derechas mexicanas radica justamente en este sector que siente que ya no puede votar a la izquierda porqué les recuerda su pasado de pobretón y los wannabe que en el mundo del trabajo aspiran o imaginan ser clase media para zafarse de sus vecinos “perdedores” que les traen mala suerte en el camino a la riqueza. Ante el miedo a la miseria, las fuerzas neoliberales tienen en esta masa aspiracional la base para armar sus campañas de terror mediático.

¿Se acuerdan? Que vienen los pobres y nos quitarán todo. Elecciones presidenciales del 2006.

Dejemos en las ilustres palabras de Gabriel Careaga el diagnóstico de esta enfermedad psicosocial o el síndrome de la clase media:

 

“Son los hombres y mujeres de la clase media que suben y bajan, luchando desesperadamente por tener mayor movilidad social, que aspirana más cosas, que se irritan, que se enojan, dentro de una tradición melodramática. […] Esta clase media vive la mayor parte del tiempodesgarrándose, lamentándose de su mala suerte, echándole la culpa alos otros de sus desgracias personales. Soñando en querer ser otra cosa,siempre envidiando al otro que no es como él, siempre actuando en elrumor, en la sospecha, en la calumnia, en la mala fe; siempre deseandoy frustrándose. Esto los hace tener un profundo carácter autoritario.Es decir sus relaciones serán de miedos e inseguridad, de sumisión y deabuso de poder, en una palabra de autoritarismo. El sociólogo TeodoroAdorno dice al respecto: «El autoritarismo, desde el punto de vistapsciológico, es una tendencia general a colocarse en situaciones de dominacióno sumisión frente a los otros como consecuencia de una básicainseguridad del yo». Es decir, el sujeto autoritario «está dominadopor el miedo de ser débil y por el sentimiento de culpa. El síntoma másimportante de la derrota en la lucha por uno mismo es la concienciaculpable».

“El autoritarismo de la clase media se refleja sobre todo en la educación y en el poder irracional que ejercen los padres sobre los hijos, como si estos fueran objetos. El hombre autoritario enseña a loshijos la violencia y la simulación, el hijo debe ser desconfiado y «noconfi ar ni en su propia sombra». El hijo, dicen los buenos padres, debedecidir entre ser un fregón o un fregado. Hay hombres que se someteny otros que mandan.[…] Pero la realidad de la clase media es otra. Hoy la clase mediatiene que aparentar, vivir de ilusiones. Esto únicamente le ofrece frustraciones profundas, los sueños sirven cuando hay posibilidadesde realizarlos si no, son espantosos, se convierten en pesadillas. Enlugar de sus soñadas casas con jardín y criados, la situación dentro dela estructura familiar los obliga a vivir en multifamiliares, en unidadesmonstruosas , aglomerados, sin ninguna intimidad real. En lugar de un carro último modelo, deben usar uno de hace cinco años.

“En vez de buenas comidas, consumen comida corriente y vulgar y paseosy fi estas triviales. Y en lugar de ir a Europa se tienen que conformarcon Texas. Y en lugar de ir a Puerto Vallarta tienen que aguantarsecon las escasas vacaciones en Acapulco. De ahí que se sigan debatiendoentre una actitud de mala fe, es decir, todas sus acciones son productode un destino inexorable que no pueden modifi car. De ahítambién esta mezcla de pesimismo y voluntarioso optimismo de quelas cosas van a cambiar en términos sólo individuales, es decir, el nihilismo en la historia, en la sociedad y en el mundo y la duda eternade las posibilidades del hombre como ser social. Para decirlo con unasola idea: la clase media vive el vacío social de un grupo que no hasabido encontrar su ideología y sus sistemas de cohesíon, ya que dentrode su seno se encuentran divididos, fragmentados, están sociológicamentey moralmente hechos polvo”.

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3 comentarios en “Autosugestión y engaño; 81 % de mexicanos dicen ser de clase media

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